¿Alguna vez se han preguntado cómo es que podemos recibir constantemente los rayos de aquel astro incandescente llamado Sol saliendo relativamente intactos? La respuesta se encuentra en una molécula poco común en la superficie terrestre, pero muy abundante a 50 kilómetros de altitud: el trioxígeno u ozono, como es mayormente conocido. Las grandes concentraciones de este gas en la estratósfera forman la tan conocida capa de ozono, que es la responsable de «debilitar» a los rayos solares que llegan a la Tierra, permitiendo el desarrollo óptimo de la vida en este planeta. Por increíble que parezca, este sistema que se mantuvo funcional por millones de años corrió el riesgo de colapsar en la época del siglo XX, pero fue gracias al aún a tiempo trabajo de Mario Molina y su compañero, Sherwood Rowland, que se pudo encontrar la causa y alcanzar un convenio para disminuir el recién formado hueco en la capa de ozono. Pero ¿cómo es posible que las instituciones políticas y científicas ...
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